LA MIRADA HACE EL RELATO

Hoy se estrena “Secuestrados“, un curioso thriller escrito y dirigido por Miguel Ángel Vivas.


Por Miguel Ángel Vivas (Firma invitada)

Uno de los comentarios más típicos que se suele recibir cuando se escribe un guión o se rueda una película –en general, cuando se escribe una historia en cualquier medio- es el famoso “eso ya lo he visto, eso se parece a, eso ya lo hizo antes…”. Y ciertamente suele ser verdad. Pero esto me lleva a hacerme dos preguntas:

1.    ¿Eso es malo?

2.    ¿Eso es evitable?

Como dijo Borges, todas las historias están ya contadas. Mucha gente podría interpretar la cita de Borges como que tras tantos siglos de Literatura y narración en general, se nos están agotando las ideas. Pero lejos de esto, las ideas a las que se alude ya se contaron todas cuando los hombres primitivos relataban sus historias alrededor de un fuego. Desde entonces, lo único que nos queda, lo que las diferencia o las hace nuevas, es el punto de vista a la hora de contarlas.

Pongamos unos ejemplos para explicar esto. La Cenicienta es una historia universal y por tanto repetida a lo largo de la historia en diferentes relatos. Es fácilmente perceptible su comparación con Pretty Woman. Todo el mundo identificó esta película desde el primer momento como una cenicienta moderna –la propia Julia decía en el filme que quería el cuento completo-. Pero sin embargo poca gente se da cuenta de que también Carrie es la Cenicienta, aunque en una clave siniestra. ¿Son estas dos películas una copia consecutiva del cuento original? Por supuesto que no. Las dos toman un punto de partida similar aunque, al final, cada una tiene un punto de vista original. Otro ejemplo lo tendríamos en el mito de Edipo Rey. Una historia conocida por todos y revisitada en todos los medios narrativos y, por tanto, también en el cine. Dos ejemplos que tratan –y no que copien- la historia de búsqueda y auto reconocimiento (con la carga trágica que conlleva dicho descubrimiento) de Edipo  serían Blade Runner y El Corazón del Ángel. Podríamos seguir poniendo muchos –cientos- ejemplos (The Warrior remite a la vuelta a casa de La Odisea; Superman es la historia del Mesias; El cartero siempre llama dos Veces “copia”a Macbeth, West Side Story nos reescribe Romeo y Julieta…). En otras palabras, todas las historia nos remiten a alguna anterior, y esta a otra anterior y así hasta el origen de los tiempos, a esa semilla inmortal de la que hablaban Perez y Balló.

En el caso de Secuestrados, película que coescribo y dirijo, muchos la han comparado con Funny Games porque ambas tratan la idea de la invasión del hogar. ¿Eso es malo? ¿Es evitable? Bien, desde el principio tenía claro que quería escribir y dirigir una película sobre la invasión del hogar, ya que el que unos extraños entren en tu casa es un miedo personal (yo lo tengo) y universal (mucha gente lo tiene). No es un tema nuevo, ni siquiera era nuevo cuando Haneke hizo su obra maestra ya que para entonces ya existían películas como 37 Horas Desesperadas, De Repente, una con Johny Cash cuyo título no recuerdo ahora… y posteriormente se han seguido haciendo películas con ese tema como La Habitación del Pánico o Los Extraños, hasta el punto de que haya terminado generando un subgénero. ¿Se limitó Haneke a copiar la película de otro cuando hizo Funny Games? Evidentemente no. ¿Por qué no? Porque supo encontrar su punto de vista a la hora de hablar del tema. Volviendo a la comparación Funny Games / Secuestrados, debo decir que son dos películas muy diferentes, de hecho casi opuestas. Por supuesto, Funny Games es una película que he visto y admiro y que –sería estúpido negarlo- he tenido en cuenta a la hora de plantear escribir Secuestrados. Pero sinceramente insisto en que son dos películas tan distintas como Carrie puede serlo de Pretty Woman.

En Funny Games, su director y guionista utiliza el punto de partida de la invasión del hogar para hacer una reflexión sobre la violencia. Desde el principio de la película existe un distanciamiento brechtiano, una auto reflexión, o auto consciencia incluso, sobre los mecanismos narrativos para hacer una denuncia de la espectacularización de la violencia. En otras palabras, Haneke utiliza el distanciamiento y la intelectualización para reflexionar sobre el tema que trata su película.

En Secuestrados, quise alejarme conscientemente de esa intelectualización y distanciamiento a la hora de hablar o plasmar la violencia. Como a casi todo el mundo, la violencia es algo que me repugna y que ni comprendo ni comprenderé, así que no quise –era una batalla perdida- reflexionar sobre ella. Me han achacado de mostrar violencia gratuita, a lo que respondo que toda violencia es gratuita. La violencia existe. Punto. Y es exactamente de eso de lo que quería hablar en Secuestrados. Para ello no podía optar por un distanciamiento sino que, por el contrario, quise tratarla de frente, sin miramiento alguno e involucrando al espectador de lleno en dicha violencia. Secuestrados más que contar una historia, está pensada para contar una experiencia de terror. Si la película de Haneke se plantea desde una consciente frialdad, Secuestrados se hace desde lo visceral. Haneke, por ejemplo, establece parte de ese distanciamiento con mecanismos como las miradas a cámara y las interpelaciones al espectador (véase el famoso momento del mando a distancia). Secuestrados, por otro lado, utiliza el plano secuencia y su ausencia de cortes y posterior montaje para evitar en todo momento al espectador interrumpir la experiencia que está viviendo a la hora del visionado. Como ya he dicho en alguna otra ocasión, el corte cinematográfico domestica el espacio. El espectador -no importa que éste no “sepa” de cine- sabe que en esos cortes es donde está el truco. Evitando el corte, se consigue una organicidad espacio temporal en la que el espectador terminará viviendo la experiencia en primera persona y en “directo”, en otras palabras, se sentirá secuestrado junto a la familia.

Como conclusión, lo que hace diferente una película de otra no es el punto de partida o el esqueleto de su trama, sino el punto de vista que el guionista y/o el director deciden establecer sobre lo que van a contar. En otras palabras, la mirada hace el relato.

6 pensamientos en “LA MIRADA HACE EL RELATO

  1. Pingback: ¿COPIA SECUESTRADOS A FUNNY GAMES? « Centauros del Desierto

  2. Me ha encantado el artículo, Miguel Angel. Todas las pelis habidas y por haber siempre pueden compararse unas con otras. Es inevitable. Como suele decirse, siempre estamos contando las mismas histórias, lo original es la manera de contarlas y el punto de vista que le demos. Ciertamente, la mirada es la que construye el relato y no sólo para el creador de la história, tambien para el espectador que la interpreta, le da sentido y consigue identificarse con ella, hasta el punto de vivir la experencia en primera persona.
    Mi sincera enhorabuena. Le deseo mucho éxito, con la peli.

  3. Tengo que decir que creo que tambien con cortes se puede crear un espacio organico que enganche al espectador, aparte de eso buen articulo.

    Ya que estamos os paso link a este extraordinario recurso, que seguramente ya conoceis:

    http://tvtropes.org/pmwiki/pmwiki.php/Main/HomePage

    …y viene al hilo de lo que se comentan en el articulo:

    http://tvtropes.org/pmwiki/pmwiki.php/Main/TropesAreTools?from=Main.TropesAreNotBad

    La ultima vez que entre ahi me pase horas leyendo cosas, aunque esta en ingles.

  4. Miguel Ángel
    la verdad es que, en mi caso, la sensación predominante no fue la de déjà vû, ni mucho menos, aunque sí recordé Funny Games, Los Extraños y también La última casa a la izquierda.
    Yo pasé absoluto, inédito y genuino sufrimiento de principio a fin (con lo cual te/os felicito). Creo que lleváis un mensaje implacable y coherente hasta las últimas consecuencias. La empatía/identificación/rechazo con los personajes principales y la vulnerabilidad y humanidad de éstos están muy bien explotados. La sensación de que las cosas podían haber sucedido de mil maneras distintas en función de la suerte o destreza de los implicados, también (elecciones determinantes que te llenan de vértigo). La violencia vista como fuerza imprevisible y centrífuga y esa proximidad/implicación sí o sí (ayuda y mucho el plano secuencia y las pantallas partidas) que meten al espectador en una suerte de “directo” que no permite distanciamiento!

    Te aseguro que yo me quedé muy, muy, muy impactada y lo peor (y es quizá paradójicamente lo mejor) fue la amargura y desconsuelo de finalmente no encontrar consuelo .

  5. Estaba leyendo el artículo ilusionado cuando leí “The Warrior remite a la vuelta a casa de La Odisea”.😦 The Warriors, de Sol Yurick parte de la Anábasis o Huida de los 10.000, de Jenofonte, nada que ver con La Odisea… aún así, segunda oportunidad, seguiré leyendo, aunque tienen mucha trampa este artículo…

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