NO ES PAÍS PARA TV3

Tras más de un cuarto de siglo entrando en nuestras casas, hemos dejado de recibir la señal de TV3 y nos parece una muy mala noticia.

por GuionistasVlc

Ya está: donde antes había una cadena de TV ahora hay un agujero negro. Paradójico, en un mundo que dicen globalizado e hiperconectado. Pero de vez en cuando alguien da una remada a contracorriente de la historia. Esta vez nos ha tocado sufrirla a los miles de valencianos que disfrutábamos de las emisiones de TV3.

De los aspectos legales y técnicos del asunto no tenemos mucho que decir, pues otros sabrán entrar en este huerto con mejor pie que cuatro humildes guionistas. Sólo diremos, desde el sentido común, que la voluntad política está para algo. Y que no acabamos de creernos el argumento de saturación del medio, cuando tenemos docenas de canales de teletiendas, cutreconcursos y echadoras de cartas perfectamente prescindibles. Por no hablar de una caverna mediática, ocupante de un buen número de canales, a la que tal vez habría que revocarle su licencia dada la frecuencia con que bordea los límites del código penal. Si es necesario las leyes se cambian y la falta de espacio se soluciona tirando lo inútil a la basura.

El cierre de emisiones de TV3 nos altera un paisaje cotidiano y personal. Nos vamos a quedar sin saber como terminan algunas series. Lo sentimos por quienes disfrutaron con Nissaga de Poder o El Cor de la Ciutat (series en cuyo diseño, por cierto, participó un gran guionista valenciano: Rodolf Sirera) y que ahora se quedaran sin saber cómo acaban La Riera o Infidels. Ya no podremos reirnos con Polònia o APM, como hace años nos reimos con Plats Bruts o Dinamita. Vamos a echar mucho de menos espacios que nos han entretenido durante años. Y a personajes que nos han hecho reír, llorar, emocionarnos, descubrir cosas… Echaremos de menos las tablas de Josep Cuní o Mari Pau Huguet, la mordacidad de Mikimoto o Quim Monzó o la claridad con que nos explicaba el tiempo Tomàs Molina. Y en TV3 pudimos conocer antes que otros el potencial que empezaban a demostrar profesionales de la talla de Buenafuente o Julia Otero, antes de dar el salto a otras cadenas.

Somos muchos los que sentíamos por TV3 no ya simple interés como espectadores, sino también afecto porque nos dio muchos y muy buenos ratos de compañía. La sentíamos nuestra aunque su señal viniese de fuera. Un cielo no cambia donde cambian las banderas, decía Louis Aragon sobre las fronteras. Ni el cielo ni las señales radioeléctricas que lo cruzan recordándonos a todos que el mundo es uno. Con más razón cuando las palabras que acompañan estas imágenes están dichas en nuestra misma propia lengua. En esa “innombrable” lengua que nos es común.

Pero también como profesionales la vamos a echar mucho de menos. TV3 ha sido un laboratorio permanente de nuevos formatos, imitados luego con desigual fortuna. Y para los que vivimos de esto, de inventar historias y maneras de entretener es fundamental respirar el aire que viene de fuera. Hemos aprendido mucho de lo que nos viene del otro lado del Atlántico, pero también de las historias de nuestros compañeros que viven y trabajan al norte del Ebro. No es bueno que ese flujo de ideas se interrumpa.

De hecho, sin este intercambio de experiencias el audiovisual valenciano no seria el mismo. En los primeros tiempos de Canal 9 había un montón de catalanes por la casa gracias a los que aprendimos muchas cosas: desde grafismo, a operaciones con unidades móviles, a plantear una escaleta o a instalar un enlace. Ellos nos llevaban unos pocos años de ventaja y nos aportaron esa experiencia. Su cooperación fue fundamental para poner en marcha nuestro propio proyecto. Cualquier veterano de la casa recuerda esta etapa y se siente agradecido.

La consecuencia lógica y deseable de todo esto era la reciprocidad. Para empezar, de las emisiones. Pero también de otro intercambio más cara a cara y entre profesionales. Cierto que podemos encontrarnos en congresos y eventos. Pero todo seria más fluido si cada día, en nuestra propia casa, pudiésemos contrastar nuestros respectivos trabajos. Con el cierre de la emisión, los profesionales valencianos perdemos nuestra fuente más inmediata de actualización y reciclaje. El referente de TV3 nos ayudaba a marcar un estándar de autoexigencia, al que, en la medida que se nos ha permitido, hemos intentado siempre acercarnos.

Con el corte de señal perdemos todos, como espectadores y como trabajadores del medio. Pero esto no ha sido argumento suficiente para los que tanto empeño han puesto en este cierre desde hace años, llegando incluso a cambiar leyes “ad hoc”. Pero ¿porque molesta tanto TV3?

No creemos que sea tanto porque sus informativos hablen de temas que al poder valenciano le resultan incómodos: otras cadenas con mayor audiencia ya lo hacen. El gran pecado de TV3 es otro: es recordarnos que tuvimos la oportunidad de construir aqui una gran televisión y la desaprovechamos.

TV3 ha dado un ejemplo siempre de pluralidad informativa, dando cabida a todas las opiniones y sensibilidades de la sociedad catalana. No han tenido ningún problema en dar la cobertura que requerían a temas como las comisiones del 3% en la obra pública catalana, o el desfalco del director del Palau de la Música, por mucho que estos temas pudiesen salpicar al gobierno catalán. En TV3 hemos podido ver a su directora, la periodista Mònica Terribas, haciendo sudar la gota gorda al mismísimo José Montilla, cuando era President, sin ahorrarle ni una sola pregunta incómoda, rodeándolo sin permitirle que se saliese por la tangente.

Ha sido también un ejemplo de buen humor en libertad. Nadie se ha librado de la parodia. Ni los sucesivos Presidents de la Generalitat ni la mismísima Virgen de Montserrat. Ahí quedan programas tan ejemplares como el Polònia.

TV3 ha dinamizado como nadie la industria catalana del audiovisual, que aunque ya existía se ha consolidado definitivamente en estos 25 años La comparación con la situación valenciana, con el sector en quiebra es muy dolorosa.

TV3 fue, en definitiva, todo lo que Canal 9 no pudo ser, porque no se ha querido que lo fuese: un espacio de libertad y pluralidad y un verdadero motor de la industria. Por eso, cada hora de emisión era una acusación directa a los que han dejado degradarse hasta lo intolerable a nuestro medio propio. Asi pues, habia que cortar.

La vamos a echar mucho de menos, porque durante más de dos décadas la TV de Catalunya nos ha traído el aire fresco que en nuestra propia casa se nos ha negado.

13 pensamientos en “NO ES PAÍS PARA TV3

  1. Totalmente de acuerdo con todo el post.
    Temas políticos y laborales aparte (y es verdad que TV3 siempre ha sido un referente muchísimo más imparcial y veraz que Canal9 para saber qué pasa aquí y allí), para mí TV3 está grabada a fuego en mi infancia y forma parte de mi historia personal. Aún recuerdo como con 10 años les llamé por teléfono para preguntar si iban a poner más capítulos de ‘Bola de drac’ y me dijeron que seguramente sí porque ya habían llamado muchos más niños.😉
    Les tengo cariño a muchos de sus programas y presentadores. Además, gracias a ellos, aprendí mucho más catalán/valenciano pues en mi entorno familiar no se hablaba tanto. En definitiva, forma parte de mí.

  2. Ana, aprendiste catalan, lo de detras de la barra sobra.
    Yo eche en falta tanta conciencia politica cuando en cataluÑa cesaron la emision de canal 9. Recoger lo que se siembra, da y recibirias, hay tantas formas de definir lo que ha pasado… No veo la razon por la que se les ha de permitir emitir a quien no te deja emitir.

    • Char, en Catalunya cesó la emisión de canal 9 porque a rtvv le han cortado la señal del satélite por falta de pago. No fue una decisión que se tomara desde Valencia ni desde Catalunya. Simplemente ocurre a todos los usuarios.
      Si tú dejas de pagar los recibos de la luz, acaban por cortártela, y eso es lo que pasó.

      • Perdona tienes razón,pero se te olbida una cosa.TV3 cambió la emisión de Canal 9 Original por el Canal 9 del satélite en el mes de marzo pasado.Y no es lo mismo el Canal 9 Original(con películas,séries)que el Canal 9 del Satélite(que es cutre y sólo hay repeticiones a todas horas).

  3. Sent molt aquesta pérdua perquè per a mi era la constatació de que es pot fer una televisió pública, de qualitat i amb un marge de llibertat molt ample. A més a més, m’agradava molt sentir-me respectat com a espectador, cosa que no passava a la nostra antiga casa comuna: Canal 9. Per tot això, he de compartir el teu criteri: no és país per TV3. Prou de derivar totes les responsabilitats en els polítics. Una societat que abusa de la queixa però que no participa activament no pot fer-se respectar.

  4. Ferran, muy buena reflexión. Somos una sociedad de la queja, pero nada de actividad! Por qué?
    Char, es verdad que a los catalanes se la sopla Canal 9. Y es una pena. Por qué será?

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  6. En Miranda de Ebro se puede ver Euskal Telebista, y en Malcocinado pueden sintonizar Canal Sur. En Amposta también disfrutan de Canal 9, pero Paco Camps no quiere que en Morella la gente pueda ver Tv3.
    Es absurdo, Tv3 no le es políticamente hostil. No es la Sexta ni Cuatro. Tampoco le hace la pelota: no es Canal 9 ni Intereconomía Tv. Tv3 es indiferente a Camps y al PP-CV.
    Es innecesario: el PP-CV repeitrá la mayoría absoluta.
    Es ilegal: la competencia sancionadora no la tiene el Govern, la tiene la CMT

    Es paradójico: este estado es centralista hasta para practicar el españolismo.

  7. Bon article, carregat de raó i de seny. I de professionalitat. La tasca del guionista apel·lant a la nostra relació personal, per damunt de la professional, amb TV3 quasi m’arranca una llagrimeta. Sóc de la generació del Filiprim!!
    He passat de la indignació i la ràbia al desconsol. L’absència del canal a la meua ‘caixa’ deixa un buit interior com el d’una sèrie quan s’acaba.
    Tot i això, no deixa d’angoixar-me allò de què tenim el que mereixem. Han aconseguit adotzenar-nos i no ens n’adonem. O pitjor, ho acceptem pensant que l’individualisme és l’única manera de sobreviure mentre esperem que vinguen temps millors.

  8. Excel·lent reflexió i article, que compartisc plenament.
    Avui, al País (Quadern) hi ha un article de l’Enric Sòria que ve a dir el mateix.
    Mònica Terribas explicà en La Vanguardia, amb documents i tot, per què Canal 9 no es podia veure a Catalunya: la culpa era del govern valencià, que cada volta posava un entrebanc diferent.
    D’altra banda, jo sóc incapaç de veure Canal 9 sense tindre rampells a l’estòmac. Per què hauríen de voler-lo veure els catalans, o els madrilenys, o els …?

  9. Una cosa s’ha de dir: Al principi, la gent militant era la que no volia vore Tv3. Blaveros fins el moll de l’os. Però a la majoria de valencians ja els anava bé vore partits de futbol (no només del Barça), programes d’humor com el d’Alfons Arús, o sèries com Bola de Drac.

    Amb els anys la tendència s’ha anat invertint.

  10. Supongo que los catalanes no echamos de menos Canal9 por su falta de calidad y su tendenciosa manera de hacer.

    Siempre podéis usar TV3 a la carta.

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