INVASIÓN DE ZOMBIS, SEÁIS BIENVENIDOS

Por Martín Román

Las modas son cíclicas, y los ciclos cada vez más cortos. Hace poco nos invadían los vampiros con la serie True Blood y la saga Crepúsculo. Los monstruos abandonan el bajo presupuesto, ya lo habían hecho en varias ocasiones como en Dracula’s Bram Stroker e Interview with the Vampire, pero más como fenómeno puntual que como moda.
Los reyes de la serie B y la serie Z han sido los muertos vivientes, los no muertos, los zombis… diversos nombres para referirse al mismo monstruo. Aunque los hay de origen haitiano, los hay que caminan lentos, los hay que corren, unos son causa de magia negra, otros por culpa de la bomba nuclear, otros tienen un origen apocalíptico y de otros se desconoce su origen. Pero todos tienen algo en común, quieren tu cerebro, sí, el tuyo, ¡empieza a correr!, no se detienen ante nada y sólo hay una forma de acabar con ellos, destrozarles su cerebro.
En la iconografía popular reina el monstruo creado por George A. Romero en La noche de los muertos vivientes, y eso que él nunca los llamó de tal forma. Enfrentarse a uno es fácil pero ¿qué hacer cuando te rodean 20?
La moda de los zombis ha llegado a nuestras pantallas como los zombis de Romero, con paso lento, pero ahora estamos rodeados. Han ayudado la película de Danny Boyle 28 días después y su secuela, que a mí me gustó más –pues la primera era un refrito de la trilogía de Romero-, 28 semanas después, dirigida por Fresnadillo. También la desternillante “comedia romántica con zombis” Shaun of the Dead de E. Wright. El año pasado también funcionó muy bien una producción titulada Zombieland y de la que se prepara su secuela en 3D. En literatura el boom lo han generado Orgullo y prejuicio y zombies, de Jane Austen y Seth Gram, Manual de superviviencia zombi, la española Apocalipsis Z de Manel Loureiro y adaptaciones de clásicos españoles como Lazarillo Z, matar zombis nunca fue pan comido y Quijote Z. Previamente ya existía un éxito de ventas en un formato que todavía no ha adquirido el respeto suficiente en este país, el cómic; The Walking Dead.
Hacía falta algo más para no ser una moda minoritaria, que los muertos vivientes invadieran la pantalla de televisión. Lo lograron, pero antes de The Walking Dead, que considero una obra fallida a excepción de su primer capítulo, llegó una verdadera obra maestra: Dead Set. Su sinopsis: la plaga zombi se extiende por todo Reino Unido, los últimos supervivientes habitan en una casa que se encuentra resguardada del mundo exterior, sus habitantes son concursantes de Gran Hermano. ¿Alguien puede imaginarse un futuro más negro? Podría parecer una premisa perfecta para una comedia paródica pero se llevó a cabo con un planteamiento sobrio y realista. Tan realista que en ella participó Davina McCall, la Mercedes Milá británica, y algún concursante real del Big Brother. Para más señas, es la chica que queda atrapada en una oficina con un productor. El gran acierto de esta serie es que consiguió armar la metáfora que los zombies no son sólo las personas que miran la televisión, también sus protagonistas.

Lo cierto es que desde hace un par de años parece que todos escribimos sobre estos monstruos. En mi caso cuento con dos largos entre manos, una comedia de época y una más realista en un futuro apocalíptico, conozco al menos tres guionistas más con historias de zombis entre manos. ¿Pero por qué invaden nuestras pantallas justo ahora los zombis? Los vampiros, con su erotismo y atractivo, corresponden a modas cíclicas pero los zombis, feos y podridos, suelen salir de sus tumbas en momentos socio-políticos concretos. El escritor Johnn Langan dice que “con el zombi, nos tenemos a nosotros mismos, bastante como somos, quizá un poco más estropeados y consumiéndonos los unos a los otros. Nada de erotismo, nada de violencia animal, tan sólo un apetito incontenible”. Aquí está el quid de la cuestión. Hemos vivido una década por encima de nuestras posibilidades económicas y probablemente por encima de las posibilidades medioambientales. Lejos de corregir esta desviación los monstruos que nos gobiernan (no sé si los políticos o las multinacionales) han jugado a crear falsos conflictos llamados “lucha de civilizaciones”, en las que en nombre de la fe actuamos ciegamente contra el otro (un poco como zombis, sí), y prometiendo refundar el capitalismo, refundación que consistió en más de lo mismo: es decir, seguir devorando los recursos hasta que no quede más que carne humana para comer.
Buen provecho.


Davina McCallan desayunándose a un concursante expulsado.

3 pensamientos en “INVASIÓN DE ZOMBIS, SEÁIS BIENVENIDOS

  1. Y los videojuegos. Qué sería de los zombies sin los videojuegos… Muy pocas películas de zombies me gustan, pero parte de mi adolescencia está marcada por los escopetazos que repartía en los Resident Evil.
    Las modas van y vienen, pero es increíble ver cómo algunas se reinventan y aguantan con el paso de los años. A ver si les da por poner algo de licántropos, pero como los de antes, nada de cursilerías…

  2. Jajajaja..!!! Bueno, donde haya un buen vampiro, que se quite cualquier zombi. Muy acertado el símil del último párrafo.
    Y.. “¿Qué hacer cuando te rodean 20?” Pues, como no espabiles, lo llevas crudo. . Mejor que empieces a correr como los asaltantes de Matrix cuando veían apuntar a un agente. Claro, que si el último reducto a salvo de los monstruos fuera la casa de de Gran Hermano, tampoco sería ningún consuelo.

  3. Pingback: BLACK MIRROR, ¿DÓNDE NOS REFLEJAMOS? | GUIONISTASVLC

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