SABER PERDER

 

por gabkarwai

Por donde empezar…

Llevo unas 100 páginas de “Saber perder” el libro de David Trueba que le reportó el Premio Crítica de Novela en el 2009. De momento el libro tiene cosas interesantes, otras no tanto, pero me pareció curioso su enunciado: “Saber perder”.

Si algo he aprendido a lo largo de más de 10 años de profesión es que, más que saborear los éxitos, hay que saber cuando se ha dado un paso atrás, cuando uno no ha llegado hasta donde quería y tiene que recapacitar.

En mi caso recuerdo perfectamente dos momentos cruciales en mi vida audiovisualera:

El primero tiene que ver con mi paso por los equipos de dirección. Tras un corto superproducción de 7 días, en el que fui ayudante de dirección, sentí el sinsabor de no haber hecho bien mi trabajo. Muchas horas, presiones de la productora, presión hacia al equipo,… en fin, tuve que dar la cara por gente, tuve que ponerme duro y eso, a día de hoy, no lo hubiera hecho. Recuerdo haber hablado tiempo después con mi 2º ayudante de dirección de la época: yo no estaba hecho para los rodajes. Sus sabias palabras, creanme, me ayudaron a pasar el mal trago.

El 2º caso tiene que ver con nuestra profesión. Hará ya casi 4 veranos entré a formar parte de la mayor empresa (en aquella época) de contenidos en Valencia. En el sector era muy valorada, llego a tener en plantilla más de 30 guionistas, y desarrollar muchos formatos en ficción y documental.

Me encontraba muy a gusto entre la plantilla de guionistas (muchos amigos y colegas), pero el formato era novedoso para mi, y me costaba entender el concepto (tenía un buen amigo que me decía “tu humor es que es muy británico”), por lo que mi trabajo no era del todo satisfactorio. Todo el mundo sabe de qué empresa hablo y pueden imaginar qué serie. No les dejo con la duda, se trataba de “Socarrats”. No voy a lanzar ninguna piedra contra nadie, más bien contra mi tejado, porque duré apenas un mes. Un día me llamaron al despacho y me dijeron: “Gab, no produces todo lo que nos gustaría que produjeses, y a partir del lunes ya no estás contratado”. Ni rechiste, lo asumí sabiendo que tenían razón, que en mi media jornada (los guionistas más inexpertos tenían media jornada y si la cosa funcionaba ampliaban a una jornada completa) no había colado prácticamente ningún scketch en el mes que estuve. Podría aducir que a la vez tenía otro trabajo (práctica habitual de muchos guionistas), y que una de esas semanas tuve hasta tres trabajos (soy profesor a tiempo muy parcial), pero lo bien cierto es que, modestamente, puede ser que no me esforzara todo lo que requería. Me ocurrió que vi mi gallina de los huevos de oro antes de cazarla. Pensé: “Si esto funciona así de bien, yo estoy aquí una larga temporada”.

Error. Cada día, en cada momento empiezas a ser guionista. No puedes bajar la guardia, no debes.

Como cualquier guionista, trabajamos por proyecto y creanme, más allá de la empresa donde trabajo actualmente, nunca he estado más de 8 meses seguidos en la misma productora. ¿Les suena?

En fin, tuve que “saber perder” (ese mismo día ni me despedí de mis compañeros, tenía una vergüenza terrible), y me refugié desarrollando otros proyectos pensando, “esto no es para mi, tal vez yo no soy guionista, y un día me pillen”. Hablé con algunos amigos, me distancié y pensé en mis errores y bueno, aquí me ven. Espero que no haya defraudado a mucha gente y sigan valorándome por lo que escribo.

En otras ocasiones ha habido proyectos que no han salido y no le echo la culpa a la comisión que lo valoraba. Lo primero y más importante es ver si el proyecto estaba lo suficientemente elaborado.

Pienso mucho sobre estos necesarios tropiezos, esos momentos donde bajas tus humos al suelo y ante ti te dices: “¿qué eres realmente?, ¿guionista?, pero ¿sabes escribir?”. Lo hablo en ocasiones con mi equipo actual (tengo la suerte de tener un equipo muy curtido en mil batallas), y siempre nos vemos en unos años en otras prácticas (pedagogía, novelas, periodismo o un clásico, montar un bar), aunque en el día a día damos el 200%.

Recientemente con todo este embrollo de la dimisión de Alex de la Iglesia me he acordado de esto: Alex creo que ha asumido que ha perdido, y ha sabido perder, algo que se valora, mucho.

Más allá de si la ley Sinde está bien o mal desarrollada (en mi caso sigo los pasos de Alex en sus planteamientos), lo que está claro es que se ha aprobado.

Mantengo cierta distancia con las gentes que se creen indestructibles, que harán su proyecto “caiga quien caiga”, que no conocen la duda, el miedo, incluso ironizan sobre él. Todos los días me levanto acojonado, no sé si podré volver a sentarme delante del ordenador a escribir.

Hasta que llegue ese día, intento valorar el duro y continuo trabajo del guionista, y en lo importante que es, no tanto que valoremos los triunfos, sino que sepamos perder.

Y mientras tanto sigo escribiendo.

6 pensamientos en “SABER PERDER

  1. Útil y sincera reflexión, compañero. Con la de hostias que nos llevamos o aprendemos a perder o nos dedicamos a otra cosa. Si os cuento la de pruebas de guión en las que me han rechado desde al año pasado, entenderéis que visite tanto a mis abuelas.

  2. Reflexión superútil y aplicable a casi todos los campos.🙂
    Y a mi entender muy optimista porque al fin y al cabo, al día siguiente otra vez en pie para seguir dándole.
    A mí me ha gustado mucho.🙂

  3. Gracias Chon por las palabras. Lástima que ya no tenga abuelas. De verdad, las echo de menos y no metafóricamente. Es necesario darnos hostias. O como le dice el antiguo alcalde blanco a Carcetti en la gran “The Wire”: “Todos los días te van a poner un gran plato de mierda. Y todos los días te lo tendrás que comer.” (no es literal, pero se le parece mucho).
    Acayala: esa era la idea. Día a día escribir, crear, hacer. Como el niño que llega a clase y vuelve a montar el puzzle, y no sabe si le cuadrará o habrá piezas perdidas. Gracias por pasarte por aquí. Me he pasado por tu web y tiene muy buena pinta. Enhorabuena🙂

  4. Tus palabras llegan en el momento justo. Gracias. Curiosamente, también yo estoy leyendo -terminando- esa novela, y desde que inicié su lectura sentí que debía prepararme para no sé qué cosa… pues llegó. Efectivamente, hay que mantener la ditancia con esa “gentecilla”, a menudo viven en la mediocridad.

  5. Una vez tuve la ocasión de cenar con un guionista y director que ha tenido sus éxitos y a quien admiro, y me dijo “La nuestra es una profesión que se construye a base de fracasos”.
    Me encantó y me motivó. Lo normal es fracasar. Pero lo triste no es fracasar, sino rendirse.

  6. Muy buen artículo, Gabkarwai. Como decía Alex de La Iglesia, en este país, la decisión honesta de cambiar de opinión, cuando uno cree que se ha equivocado de camino, se confunde con la traición y casi llega a ser delito.

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