LA LENGUA DE LA FICCIÓN: ¿UNA LENGUA FICTÍCIA?

por Paco López Barrio

Con la excepción de L’Alqueria Blanca, un éxito de público que ni sus creadores ni Canal 9 se esperaban (a Autoindefinits tampoco le fue mal, pero duró menos), lo cierto es que la ficción valenciana siempre ha tenido unos resultados muy modestos. Se ha invertido mucho dinero en series que luego quedaban muy por debajo de la media de la cadena, que ya de por si es muy baja. Aunque habia hambre atrasada de ficción en nuestra lengua, el público terminaba prefiriendo otras ofertas en las grandes cadenas generalistas.

¿Los nuestros eran un producto peor? No lo creo. Los medios de producción, sin llegar al nivel de Los Soprano, no estaban por debajo de otras series de Antena 3 o Tele 5. Nuestros guionistas y actores no son malos. De hecho, a unos y a otros, se les llama con frecuencia para trabajar fuera. Están, por así decirlo, dentro del “standard de calidad” vigente en el conjunto del país.

Pero, viendo la mayoria de las series locales, no puedo dejar de sentir, como espectador, un nosequé que me resulta forzado, antinatural, molesto incluso… o mejor dicho, no viendo sino escuchando. Es una opinión muy personal, pero a mi me echan para atrás los diálogos. Rara vez me parecen naturales. A sus veinte años de funcionamiento, la ficción valenciana no ha conseguido crear un modelo lingüístico satisfactorio.

Por ley, las televisiones autónomas, en las comunidades con lengua propia diferente del castellano, tienen como misión contribuir a la normalización de ésta lengua. Todos sabemos del incumplimiento sistemático de este mandato legal en Canal 9 y no insistiré más en ello. Pero, quizá para compensar este incumplimiento, allá donde el valenciano es aún la lengua de trabajo, con frecuencia nos encontramos con el polo opuesto: una actitud excesivamente purista, que, en mi opinión, tampoco nos lleva a ninguna parte.

Canal 9 tiene desde su fundación un departamento de Asesoria Lingüistica. Su cometido principal debe ser el ayudar a fijar un modelo de lengua moderno, útil y correcto: un departamento que sirva de apoyo a todos los que escribimos para la cadena. En la práctica, el paso de nuestros originales por las manos del corrector, aún para los que tenemos un dominio del idioma propio nada despreciable, lo hemos vivido siempre como un momento de terror. Es una putada recibir un guión lleno de anotaciones en rojo cuando estás ya a punto de entrar en la sala de sonorización y llevas los plazos ya muy apretados. Ningún problema si se trata de corregir alguna falta de ortografia, algun fallo de sintaxis… pero lo grave era cuando la corrección te destrozaba un chiste o le quitaba toda la segunda intención a una frase.

Todos tenemos anécdotas en este sentido. Yo recuerdo haber introducido en un guión de documental, como cita literal tal cual, una copla popular que se salía de la normativa. Al devolverme el guión pasaban olimpicamente del hecho de que fuese una mera cita literal – y de su origen popular- y me la corregían, con lo cual la métrica y la rima de la copla se esfumaban. Y con ellas toda la chispa que se le intentaba dar a ése momento. Y como su dictamen era innegociable e inapelable… tenias que inventarte otra cosa mientras dejabas al locutor y al técnico de sonido esperando y al productor mirando el reloj nervioso.

Así que, paradoja, profesionales que sabemos y queremos escribir en nuestra lengua, nos sentiamos aliviados cuando nos llamaban para trabajar en un programa y nos decian que era en castellano. Al menos nos evitaríamos uno de los trámites más enojosos de la casa.

Pero más allá de la molestia personal que me pudiese causar, entiendo que también el producto se ha resentido y mucho por esta intransigencia. El modelo lingüístico vigente resulta distanciador para muchos espectadores, que no se reconocen en él. Y resulta castrante para el escritor porque nos priva de recursos dramáticos básicos.

Por una parte se ha pretendido crear un habla completamente neutra, en la que no debe manifestarse ninguna variedad dialectal. Las comarcas no existen, un personaje de las montañas de Castelló no podia decir: “Corríe que volae”. Hace muchos años la Asesoria no dió el plácet a un estupendo actor de teatro (y ayudante de dirección de Albert Boadella en varios montajes de Els Joglars) porque se le notaba demasiado que era de Gandia. ¡Qué pecado! Por esa parte perdemos riqueza y conocimiento.

Pero lo que más me preocupa como guionista es que perdemos herramientas de caracterización. Aristóteles, en su siempre útil Poética, avisaba: que el viejo hable como viejo y el joven como joven. Este mismo principio fue recogido en la Poética de Horacio, refieriendose a él como Decorum, que significa adecuación. El modelo lingüístico de la ficción valenciana es sumamente “indecoroso”, pues. Todos los personajes, sea cual sea su educación, su medio cotidiano, sus origenes y clase social hablan exactamente igual. Todos parecen haber aprobado el Grau Superior de la Junta Qualificadora. O el Mitjà, como mínimo. Y una lengua tan primorosamente lavada, planchada y almidonada es falsa. Y es dramáticamente coja. Para la ficción en general y, muy especialmente, para la comedia.

No reivindico el costumbrismo a la vieja usanza, a lo Paco Martinez Soria o Juanito Navarro. El que un personaje hable “mal” es un pobre recurso de comicidad. La gracia debe estar en otra parte: en lo que le pasa, lo que hace, en los berenjenales en que se mete. No en que diga cocreta en vez de croqueta. Pero sí necesito que hable “mal” – o al menos con naturalidad y sin academicismos- por una pura razón de credibilidad del personaje. O para poder marcar contrastes. O para evitarme explicaciones: ¿qué mejor manera de decir “yo no fui al colegio” que delatarse por su manera de hablar y no tener que contarlo por diálogo? En una serie valenciana actual sé quien es el labrador y quien el abogado porque uno lleva boina y el otro corbata. Pero si cierro los ojos y simplemente escucho no tengo ningún elemento que me permita distinguirlos. La ultracorrección lingüística ha pasado como una apisonadora por encima de todos los matices. Lo que queda al final es un chiste de D. Pío contado por el Rector de la Universidad: nada.

Creo que una de las claves del éxito de la Alqueria ha sido precisamente alejarse de esta actitud fundamentalista. Aún conserva algunos resabios: no entiendo porque el diminutivo de vermut ha de ser vermudet y no vermutet, pero sí ha introducido suficientes elementos “heterodoxos” que han ayudado a calar en el público. Los índices de audiencia -santa palabra- les permiten a sus guionistas – yo fui uno de ellos durante un tiempo – “desoír” el hasta ahora indiscutible criterio del asesor. Antes cité tambien Autoindefinits. En este caso se iban al lado contrario: “Ací no em caben totes les meues cintes de video Vé Hac Esa”. Por eso, perdona Chon, no la veía a gusto.

La lengua hay que cuidarla y respetarla. Pero para la ultracorrección ya están las locuciones de documentales e informativos. En la ficción, y más aún en la ficción cómica, necesitamos modelos más vivos, menos encorsetados. Entre otras cosas le evitaremos momentos de “atragantamiento” a los actores, cuando tienen que vérselas con frases muy conformes a la norma pero artificiosas. Y porque el peor favor que se le puede hacer a la supervivencia del valenciano es que cambiemos a Antena 3 o Tele 5, porque nos creemos más a sus personajes, porque “ellos sí hablan como nosotros”.

Acabo el post con un fragmento de una serie que me hizo disfrutar muchísimo: Lo Cartanyà, de TV3. Esta ambientada en un pequeño pueblo de la Franja y en  ella se ha asumido el habla de la comarca sin ningún tipo de complejos. Me parece una estupenda demostración de que el amor a una lengua se manifiesta con el uso alegre y desenfadado, cotidiano, mucho mejor que blandiendo el lápiz rojo a todas horas.

17 pensamientos en “LA LENGUA DE LA FICCIÓN: ¿UNA LENGUA FICTÍCIA?

  1. Es un tema muy complicado. En Castellón, de donde procedo, prácticamente todo el mundo usa una 40% de castellanismos en el uso habitual del valenciano. ¿Dónde está el límite?¿Quién pone la línea que separa los localismos y un acento propio (yo estoy a favor) y una lengua fatalmente hablada?
    Encima, en mi pueblo, si digo “nosaltres” en lugar de “mosatros”, me miran mal y me dicen que hablo catalán. Tierra de locos…
    Y lo digo habiendo sufrido ese extraño y subjetivo filtro en C9 del que hablas.

  2. Hay una taradez mayor:
    Cuando te obligan a subtitular diálogos que se escuchan mal… y los subtitulos no son literales, sino corregidos!!!
    Es decir: si la persona dice “Mosatros no anem a cap puesto”, nos obligan a poner de subtitulo, que se lee a la vez que se escucha al otro decir lo de arriba: “Nosaltres no anem a cap lloc”. Con 2 cojones. Queda marcianísimo. Y no te dejan ni aunque les indiques que entrecomillas todo, o que si eso, pones en cursiva la palabra… nada.
    Son más papistas que el Papa.

    Por no hablar de los que, de corregir, pasan a “reinterpretar” o crear nuevas líneas, que les gustan más, porque se dicen en su zona.

  3. Una duda. Si tan puristas son en la ficción, la TVV también lo aplica a los participantes y panelistas de programas del corazón?

    Quizás sea uno de esos misterios de difícil respuesta… Puede ser que algún alto funcionario se sintiese paleto él mismo por decir “cocreta” y, después de años de logopeda se volviese mas papista que el papa.
    Chi lo sa?

  4. ¿Una lengua ficticia? Posiblemente. Aunque imagino que tiene que resultar complicadisimo aunar criterios en este sentido a la hora de traducir las expresiones o términos que se corresponden con las abundantes variantes locales que se registran en una lengua. El departamento de asesoria lingüística optará por ajustarse a un modelo estandar por comodidad y sentido práctico, aunque esto vaya en detrimento de la ficción, sobre todo, de la comedia. Eso es cierto.
    A excepcción de lo que relata, Paco, no conozco la percepción real de los espectadores valencianos ante el habla de las ficciones que se emiten, pero puedo decirle que muchos de los catalano-parlantes de la franja (procedo de allí) tampoco se sentirían representados al 100% por el habla utilizada en esta serie de tv 3. Divertida, sí, entendible, también, pero le aseguro que es imposible referirse al “habla de la comarca”, porque de un municipio a otro las variantes locales son más que considerables y al escribir una ficción uno tiene que decidirse por alguna de ellas. Ese es el problema, no se puede satisfacer a todos y optar por una opcción más neutra y estandar, soluciona parte del problema.

    Realmente es un tema complicado y bien podría extrapolarse tambien a lo que ocurre con el castellano y el tratamiento que la ficción española ha tenido siempre con los acentos regionales. A fuerza de ridiculizarlos en la comedia, es muy difícil que el espectador perciba en la ficción, de forma natural y seria el uso de los acentos.

  5. Sergio, los programas del corazón se hacen castellano. Es más, en Canal 9 no han tenido ningún reparo en contratar como presentador (ojo, no como invitado ni actuante) a Manolo Escobar. La dimisión de la casa es casi total. Y luego nos queda la aldea de Astérix, en donde ya somos más papistas que el Papa.
    Amigo Lig, la frontera entre “hablar mal” y el “habla popular” es imprecisa. Pero para eso precisamente está la asesoria, para delimitar. Pero desde el sentido común se podria acertar bastante. Además ésa deberia ser su función: estudiar casos. Lo fácil es dictar una norma y lo que no encaje… fuera. Una asesoria lingüística es útil y necesaria. Pero la experiencia real ha sido más parecida a una censura caprichosa.
    A ver si con algunos ejemplos ajenos lo aclaramos. Cuando yo veo Aída, no siento herida la dignidad del castellano porque ella diga: “Ande has estao? Tira p’alante, joio, que llevas to’l pantalón manchao!” Lo que me haria saltar de la silla es escucharla hablar como una señoritinga del Barrio de Salamanca, de las que toman el té por las tardes con Esperanza Aguirre. Eso si que no me lo iba a tragar.
    O en las películas de Spike Lee… el inglés de sus personajes es el inglés del negro de clase baja de Harlem. No tendria ningún sentido que hablasen como un abogado blanco y pijo de Boston.
    O en la comedia italiana de la era dorada. En las pelicuculas de Monicelli o De Sica, podemos escuchar a Gassmann, Mastroiani, Sofia Loren hablando un italiano popular encantador. Yo pido para los guionistas valencianos esta misma libertad para jugar con los registros lingüisticos. No se trata de introducir castellanismos o incorrecciones por el simple gusto de introducirlos.
    ¿Cual seria, para mi gusto, un buen valenciano “medio” en la ficción? Pues por ejemplo el que hablan en sus espectáculos gente como Pep Gimeno Botifarra o Xavi Castillo. No hablan “mal”, aunque algún barbarismo puedan meter, sino con una gran dignidad asumiendo que es un REGISTRO POPULAR. Ésa es la riqueza que estamos perdiendo con la política uniformadora que se practica en Canal 9 respecto a la lengua. Claro que esto les iba a dar mucho más trabajo que simplemente decir NO.

  6. Regla, para mi el gran problema de registro es otro, no el de los “localismos” que cité de pasada: no se puede pretender que toda la población hable como si tuviese estudios superiores. No quiero oir más tenderos, barrenderos ni taxistas hablando como si fuesen profesores de valenciano. Quiero que hablen como tenderos, barrenderos y taxistas. No creo que sea tanto pedir.
    El tema de los localismos… hombre, no pretendo que se haga siempre una reconstruccion fiel de todas las variantes dialectales. ¡Menuda faena! Pero que si ocasionalmente aparece alguna, no la amputemos siempre y por principio.

  7. No és per fer la mà, però crec que tot aquest debat tindria més sentit si algú hagués escrit alguna paraula en valencià.
    (Felicitats pel blog!!)

  8. Siento si me he desviado del tema, quizás me ha confundido el ejemplo del final, donde destaca precisamente el habla natural, espontanea y sin complejos, alejada de lo estandar, que tan bien funciona en la comedia. Si en realidad, estamos de acuerdo en lo esencial…. Y sobre el tipo de registro que le preocupa, digo yo, que algo de resposabilidad tendrá también el que escribe e interpreta. Para mí, el problema real del registro es que se sigue cayendo en los esteriotipos clasistas de siempre y es evidente que ahora no son tan pronunciados. En los tiempos que vivimos es muy fácil encontrar barrenderos y taxistas con estudios superiores. Y los mayores tenderos que yo he conocido, le aseguro que son farmaceúticos.

  9. ” Los medios de producción, sin llegar al nivel de Los Soprano, no estaban por debajo de otras series de Antena 3 o Tele 5.” Hacemos series autonómicas con presupuestos autonómicos, o lo que es lo mismo, la quinta parte del presupuesto de una serie nacional. Obviamente, los medios de producción, los tiempos de producción y las características de la producción no pueden igualar a las nacionales. Puedo estar de acuerdo en mucha de la argumentación de la utilización de la lengua en la ficción, pero no creo que el exito o no de las series solamente radique en la utilización de esta. Competir contra caras conocidas y famosas para todo el público, contra campañas de publicidad salvajes de las series o medios de producción mucho mayores, son elementos claves en el atractivo de una serie para el público (el éxito, nunca se sabe). Además de otras cuestiones claves en el posible éxito de una serie como son la programación de su emisión, la promoción del estreno, o la audiencia media (el estado en gracia o no) de la cadena en la que se estrena.

  10. Estamos de acuerdo, Regla, en lo fundamental. No es obligatorio que quien desempeña un trabajo humilde sea una persona iletrada. Ahí tenemos el ejemplo del gran poeta Miguel Hernández, que fue pastor de cabras. Y todos conocemos gente joven que reparte pizzas a domicilio mientras termina de redactar su tesis doctoral. Pero en la ficción, estos casos, que son tan reales, hay que “marcarlos” cuando hacemos la caracterización del personaje y construimos su background vital. Si el taxista es en realidad un aplicado estudiante de filologia clasica ya lo caracterizaremos asi. Y ya le construiremos tramas – que para eso somos guionistas- para que deje el taxi y se ponga a dar clases de latín.
    Aqui el problema es otro muy diferente. El valenciano es una lengua desgraciadamente degradada por muchas razones históricas que no voy a enumerar. Los medios de comunicación públicos deben contribuir a su normalización y dignificación. Lo malo es que la Asesoria toma esta tarea como misión “salvadora” que no admite tibiezas e interpreta que consentir que un personaje hable “mal” es poco menos que una traición a la patria. Y en ese empeño cae en un exceso evidente: obliga a que cualquier personaje hable conforme a una norma académica (que dicho sea de paso tambien tiene mucho de arbitrario) ignorando el más minimo realismo. Vuelvo al ejemplo de Aída. Aída no es una universitaria frustrada obligada a trabajar de fregona, es una fregona inculta con todas las consecuencias. Una de esas consecuencias es su lenguaje. El que deseemos una sociedad más culta está muy bien, pero Aída tiene que hablar como habla, nos guste o no. En Valencia, la asesoria nos “prohíbe” en la práctica construir un personaje asi. Da igual que lo queramos precisamente así porque es lo que dramáticamente necesitamos. La asesoria interpreta, patrióticamente, que estamos incumpliendo nuestro “deber” de salvadores de la lengua. Y aqui no estamos para salvar nada. Al menos no al precio de falsear la realidad para que se ajuste a nuestros sueños de “construcción nacional”. Aqui estamos para crear historias que diviertan, que conmuevan, que hagan pensar, que incomoden… pero sobretodo que sean creíbles y funcionen dramáticamente.
    Y no puede funcionar una serie en la que todos sus personajes parecen haber pasado por la Universidad, incluso aquellos que estamos caracterizando como analfabetos. Y ésto no pasa por un descuido de los guionistas, sino porque se nos obliga a ello desde arriba. Eso es un auténtico despropósito se mire como se mire.
    Zé, inclús si és per fer la mà benvingut. Perquè, a més, tens molta raó en el que dius.

  11. Le agradezco la respuesta, Paco. Además de estar de acuerdo en lo esencial, respeto y entiendo su postura, que ahora ha quedado mucho más clara. No tengo nada que rebatirle.
    Por otro lado, también comparto sus apuntes sobre el tema, César. Sin ánimo de hacerle la rosca, aprovecho para decirle que me cayó muy en gracia su corto sobre el cine español y desde luego, el post de Indiana tiene su punto. En el último párrafo lo clava.

  12. Interesantísimo post. Yo me voy a atrever a añadir otra variable al escaso éxito de la ficción valenciana: el público. Aquí no se consume tanta televisión autonómica como en Cataluña, y además en el caso de RTVV el “target” se encuentra más sectorizado, predominando principalmente el público de edad avanzada. Sin embargo, eso en TV3 no sucede. Es un canal autonómico donde se han ganado al público joven desde hace tiempo, lo que facilita mucho el que la ficción tenga un buen alcance. Lo podemos ver no sólo en las series, como el ejemplo que hay en el post, sino también en programas de humor como Crackovia cuyo éxito en nuestro canal autonómico sería más que cuestionable. La Alquería Blanca, precisamente, ha podido tener éxito porque tiene características comunes al público principal de la cadena. Quizá por ahí vayan los tiros. No se puede adivinar pero todo es probar, ¿no?

  13. Interessant post, Paco. Gràcies per posar a col·lació el tema de la Correcció vs. Ultracorrecció de les sèries de ficció en valencià. De tota manera, com a assessor lingüístic i guionista d’unes quantes d’eixes sèries -Alqueria Blanca, Bon dia Bonica, Unió Musical Da Capo, Singles, Altra Oportunitat… – m’agradaria matisar algunes de les teues afirmacions.

    En primer lloc, no és cert que el model de llengua d’eixes sèries siga l’única causa del seu èxit o el seu fracàs. Com tampoc és veritat que no s’intente adequar el registre lingüístic a la caracterització dels personatges. En línies generals es pretén arribar a un model versemblant, respectuós amb les diverses situacions comunicatives i pròxim a la realitat del públic al qual s’hi adreça eixe producte audiovisual.

    No és de veres, per tant, que es pretenga fugir d’un registre oral -oral no espontani, naturalment- ni d’expressions col·loquials o dialectalismes que ajuden a contextualitzar les situacions, al contrari. Una altra qüestió són els calcs lingüístics, expressions castellanes traduïdes en detriment d’unes altres més “nostrades”, sobretot si eixos modismes o locucions plenament valencians encara s’empren en la parla quotidiana.

    Amb tot se solen acceptar castellanismes, perquè més enllà del seu paper normalitzador, també forma part d’un mitjà públic en valencià donar validesa a determinades expressions que presenten algun matís que no tinga la seua correspondència plena en valencià. No hi ha cap traïció a la pàtria en què un personatge parle malament, de veres. Exemples hi ha un carro. Si vols podríem discutir-ne alguns, inclús no estaria malament que pogueren ser d’algunes de les sèries en valencià que ha emés TVV i que no acabes de citar.

    Per últim, m’agradaria aclarir que la revisió lingüística d’eixe sèries no les fan lingüistes de TVV, sinó d’altres contractats per la productora i que solem treballar colze a colze amb l’equip de guionistes. Per això és del tot injust això que dius sobre la por del guionista davant de les possibles correccions.

  14. Amic anònim,
    potser fins i tot ens coneixem. Col.labore amb Canal 9 des de l’any 89 i he conegut un fum d’assessors. Alguns fins i tot són amics meus (molts perquè ja ho éren abans). Però com que has triat l’anonimat – estàs en el teu dret- no ho puc saber.
    O potser no, perquè no recorde ara cap persona que tinga la doble condició de guionista i assessor. Supose que serà un avantatge: almenys el criteri el tindràs més clar. I sempre és més fàcil negociar amb un mateix que amb un altre.
    Bé, anem per feina… evidentment l’èxit d’una sèrie depén de molts més factors. Però en el meu cas, personal i intransferible, si em fà arrere eixe model de llengua. I quan no em crec els personatges ja no em crec res més. Serà tan subjectiu com vullgues (sense dubte ho és). Però moltes persones del meu entorn opinen el mateix. I molt companys comparteixen la percepció de que passar per assessoria és sempre un tràmit com a mínim molest. Potser no he tingut la sort de caure en llocs on hi ha eixa col.laboració colze a colze entre uns i altres (en l’Alqueria m’ocupava d’arguments no de diàlegs), però en altres programes si he hagut d’acceptar sense discusió possible coses que no he vist gens clares.
    Jo ara no vaig a entrar en coses del tipus: “En el capítul tal diu això i hauria de dir això altre”. Conserve alguns originals i també còpies corregides. Però crec que la discusió va més enllà de la pura casuística normativa. Per mi es un problema més de fons, d’actituts davant el fet de la comunicació pública.
    Com et deia tinc amics assessors i hem dedicat moltes hores a prendre junts un café o una copeta o anar al cine i a sopar. I veges per on… quan ens trobem en un àmbit privat no tenim cap problema. Emprem tots dos un valencià “natural”, sense complexes i cap dels dos se’n va pensant com de malament parla l’altre. Per que no hem parlat malament, sinó col.loquial. Aleshores pregunte: perque els personatges no poden parlar com tú i jo parlàvem dissabte passat quan ens trobarem en un pub del Carme? Per què el fet de tenir una càmera davant ha de camviar això?
    En un comentari anterior he posat els eixemples de Xavi Castillo o Pep Gimeno Botifarra. El valencià que fan servir dalt d’un escenari el trobe completament digne i admissible. De fet, quan he anat a veure’ls al teatre m’he trobat amb amics assessors entre el públic. S’ho han passat molt bé i no han fet cap comentari desqüalificador del seu llenguatge. Però tu saps molt bé que no passarien els filtres ni de conya si en una sèrie intentem fer parlar els personatges com ells: (“xica, mone que estic hasta la figa”) . O si? Respon-me sincerament: com a assessor, els donaries el vist-i-plau a estos dos si hagueren d’apareixer un una sèrie parlant com parlen? O millor dit… te’l deixarien donar este vist-i-plau? Jo crec que no. I no seria “la figa” el problema, sino el “mone” i el “hasta”, absolutament creïbles i funcionals en el seu context.
    Al remat, un standard de llengua no deixa de ser una solució de compromís, un “café para todos”… però les series – ni la vida- no estàn fetes de “personatges standard”, això no existeix. Ni el café para todos es dramàticament desitjable. Les series retraten la societat i en la societat cadascú és fill d’un pare i una mare i du un bagatge darrere. S’han de costruïr i caracteritzar d’ún en ún. I tot això es veu reflectit en la llengua. A mi no m’agrada gens ni mica com parla, posem per cas, Belén Esteban. Però si en una sèrie havera de crear un personatge comparable a ella, ho hauria de fer amb totes les conseqüències, llengua inclosa. Crec que el que és rebutjable per principi és la propia idea de que en ficció cal un “standard”. No, el que cal és llengua viva de gent viva. I això vol dir amb la mateixa varietat, per a bé i per a mal, que ens trobem en la realitat. I això, vullgues o no, és impossible de fer des de la normativa, sino parant bé l’orella al que realment diu la gent. No crec necessària més legitimació per deixar-los expressar-se com són.
    I no deixe de reconeixer el gran ajut que pot donar-nos un assessor quan realment s’implica i no és limita a treure del calaix la gramàtica i fer servir l’autoritat. Però d’aquest fins ara, n’he conegut ben pocs.

  15. Hola Paco, sóc l’anònim. Bé, he sigut l’anònim perquè tot i haver posat el meu nom i mail a l’encapçalament del meu comentari, al final ha eixit “Anònim”, però sóc Toni Pau. No ens coneixem… encara, però tenim coneguts comuns.

    D’acord, anem per feina, com tu dius: la frase que em proposes i de més fortes es poden dir i han de dir-se en determinats contextos. En un sainet, per exemple. El que mana és el to, tu com a guionista ho saps molt bé. Ara bé, convindràs amb mi que, un advocat, un xic de setze anys o el músic d’una banda no s’arriscara mai a dir-li a una inspectora de policia, posem per cas, una brofegada d’eixa classe encara que vullga resultar graciós, veritat?

    A més, no sé què vols que et diga, xico, és que totes les persones que, per exemple, treballen en un mercat, han de parlar malament…? Per què? Els diàlegs són una convenció, això no cal dir-ho a estes altures. Si escrivirem tal com es parla, la gent no piparia ni mitja, no per ultracorrecció, sinó perquè el llenguatge oral, la parla pura i dura, es troba farcida de sobreentesos, circumloquis i repeticions. És un registre distint a l’oral no espontani característic dels mitjans de comunicació. No es tracta d’una qüestió de gramàtica, sinó purament dramàtica.

    Prova a escoltar una conversa quotidiana, no frases soltes, sinó una conversa sencera i voràs com “és poc dramatúrgica”. Trobaràs que la situació no avança, que els parlants o personatges no progressen ni s’escolten, que hi ha silencis llarguíssims… o siga, que és tan avorrida com GH…! Una altra cosa ben distinta és que en els diàlegs d’una sèrie hi hagen “marques d’oralitat”, quan adés parlaves d’Aida, has tocat un poc la qüestió. Mira, si en Aida parlaren tal com parlen els canis de veritat, seria un docudrama, no una sèrie dramàtica. A Aida s’escriu tenint en compte l’estandard oral castellà i el llibre d’estil de la cadena, encara que de tant en tant deixen caure un “te lo he dicho cienes y cienes de veces”, però és estàndard. Amb determinades marques d’oralitat que tenen a vore amb un registre determinat, però estàndard.

    No sé… m’he perdut. Bé, en definitiva… al registre llinguístic, de qualsevol producte audiovisual passa al l’igual que el quadre de Magritte “Açò no és una pipa”: clar que no, és la REPRESENTACIÓ d’una pipa.

    Per últim, lamente de veres que el valencià emprat en les sèries et “distancie”. Ja també porte vint anys com a actor, ajudant de direcció, traductor, director de doblatge i últimament “revisador lingüista” o dialoguista i no em pareixen tan dolents. Ara que, com tu dius, és una qüestió subjectiva.

  16. Amic Toni, (encantat de coneixer-te)…
    Em fà l’efecte que no has seguit el fil complet de comentaris, perquè crec que al remat la meua postura, compartible o no, queda clara. No entenc a què venen coses com: “convindràs amb mi que, un advocat, un xic de setze anys o el músic d’una banda no s’arriscara mai a dir-li a una inspectora de policia, posem per cas, una brofegada d’eixa classe encara que vullga resultar graciós, veritat?” Qui ha dit que es tracta de que qualsevol personatge puga dir-li qualsevol brofegada, a qualsevol persona en qualsevol moment? Per damunt de tota lògica argumental? Jo no. Ja pose jo damunt la taula prou arguments – amb els que pots estar o no d’acord- perque els desmuntes tant com vullgues, però no poses en la meua boca (ni en les meues intencions) coses que no dic i menys per demostrar “l’absurde” de l’argumentació. Clar que seria absurd això que dius – i tant!-, però no és el que jo propose.
    I si, el que diu Aida conforma ja per ell mateix un “standard” i com a tal l’entén el public de la sèrie. Però on estàn eixos altres “standards no-standards” en la ficció en valencià? Jo no els veig per ninguna banda. Veig tot el contrari: que continuem torcant-nos-la amb un confetti.
    Clar que la subjectivitat fà molt, que anem a fer-li. I si, em confesse desafecte de molts programes de la casa i per moltes més raons que no només la llengua.
    I es clar que “l’oralitat pura” també seria infumable pels seus circumloquis i repeticions… home, a estes altures de la correguda ja em conec l’ofici una miqueta, que ja tinc uns anyets i una trajectòria. S’agraeïx l’aportació didàctica, però no m’acabe d’estrenar ara.
    Crec que ja porte prou argumentat en els dos dies que du penjat el post i poca cosa nova podria afegir ja. I crec que ni em vas a convéncer ni et vaig a convencer jo a tu. Ni jo se ja defendre els meus arguments més enllà d’on ja els he defés. Amb tota legitimitat, tenim visions diferents i “aqui paz y allá gloria”. Done per dit tot el que havia de dir i el lector ja es farà la seua opinió.
    I a banda de tot això, Toni, m’alegra haver-te conegut. Una abraçada.

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