DE ROMA CON AMOR

Por Martín Román.

Leyendo el título del artículo parece que esté cambiando de nuevo mi lugar de residencia. No es así, permítanme estar unos cuantos meses más en el DF. De Roma con amor es el título en México (en España será A Roma con amor) de la nueva película de Woody Allen, pendiente de estreno si no me equivoco en España pero ya exhibida en México. Fui a verla con reservas. Me gusta mucho el cine del neoyorquino, pero en esta etapa de retratos de la burguesía europea con su publirreportaje correspondiente sobre la ciudad que participa en la producción del film me da cierta pereza.

Era mi primera visita a un cine en México, antes hubo dos intentos frustrados: sala cerrada por evento privado y problemas con el proyector. Este era un multisalas con Spiderman copando varias salas, Ice Age 4 otras tantas y aprovechando huecos pasaban Un método peligroso y De Roma con Amor. Voy a intentar hablar de ella sin destripar demasiado la trama pero sí hablaré de su estructura.

Esta nueva película de Woody Allen es un ejercicio extraño. Se me antojó un collage de obras anteriores como Sueños de un seductor, Annie Hall, Poderosa Afrodita, Desmontando a Harry, Maridos y mujeres

La película empieza con un agente de tráfico que asegura que desde su puesto de trabajo es capaz de ver todas las historias que suceden en la ciudad y con su voz en off nos presenta a los protagonistas de la primera historia: una joven americana (Alison Pill) y un italiano (Flavio Parenti) que están destinados a enamorarse. Ella conoce a los padres de él, los de ella, Woody Allen y Judy Davis, están en camino.

Otra historia cuenta la llegada de unos pueblerinos recién casados a Roma. Antonio (Alessandro Tiberi), abogado, quiere causar buena impresión a sus conservadores tíos que van a darle un buen puesto como abogado en el bufete. Su esposa, Milly (Alessandra Mastronardi), nerviosa, decide ir a un salón de belleza pero con tan mala suerte que se pierde entre el bullicio de la capital. El azar lleva una prostituta a la habitación de Antonio y son descubiertos por sus tíos en la cama, él en ropa interior. Antonio hará pasar a la prostituta por su esposa, papel que borda Penélope Cruz. El enredo está servido.

El siguiente protagonista en aparecer es Leopoldo Pissanello un oficinista gris, aburrido y metódico -interpretado por Roberto Benigni, en su justa dosis de histrionismo- que un día se convierte en el centro de atención de los medios de comunicación. Todo el mundo quiere saber todo de él y lo invitan a fiestas y eventos varios.

Por último asistimos a un café entre Alec Baldwin, un arquitecto de renombre que vivió un año de su juventud en Roma, y unos amigos a los que se niega a hacer de guía. Alec se aleja de ellos y en un extraño plano se acerca a cámara, casi mirándola fijamente hasta salir de cuadro. Alec aparece sentado en un banco, perdido, no encuentra su antiguo barrio. Jack (Jesse Eisenberg), un estudiante de arquitectura, lo reconoce y le invita a tomar un café en su casa. Jesse está enamorado de su maravillosa novia Sally (Greta Gerwig). Los presenta y Sally le cuenta que una amiga suya acaba de romper con su novio y viene de USA a pasar unos días con ellos. Sally espera que él no se enamore de Mónica (Ellen Page). A partir de aquí adquiere significado ese extraño plano donde cruza Alec Baldwin, este personaje se convierte en una especie de conciencia crítica tanto con Jesse como con Mónica, con ambos dialoga en diversos momentos pero no parece existir para nadie más que para aquél a quien le dirige la palabra.

Los protagonistas masculinos de cada una de las historias interpretan a Woody Allen en diversos estados, siempre con sus neurosis, su miedo a la muerte, sus conflictos con el sexo, la infidelidad y con Dios. Los tonos de las historias cambian pero siempre desde la comedia.

 ¿Por qué digo al principio del artículo que es un ejercicio extraño? De Roma con Amor tiene una serie de decisiones de guión que si las hubiera visto en papel le habría dicho: “Woody, chocheas, esto no te va a funcionar nunca“:

Cae en varios clichés. El primero lo soluciona con un diálogo, Alison Pill conversa por teléfono y dice que vive un momento de película románticona: “Ya sabes, joven americana que va de vacaciones a Roma y se enamora de un joven y guapo romano“. Hay clichés sobre la sociedad italiana y me pregunto si gustará tan poco allá como poco gustó en España Vicky, Cristina, Barcelona. Esto provoca que el espectador se anticipa continuamente a lo que va a suceder a en pantalla y aún así los gags, algunos bastante trillados, funcionan. Eso es lo que no entiendo. No es la primera vez que me pasa. Por poner un ejemplo: el gag de la ceniza en El gran Lebowski es predecible pero siempre me río y la habré visto como 15 veces. Creo que es una cuestión de tempo y de realización. Y por supuesto de actores. En ambos ejemplos los actores están brillantes.

 

Pero para mí lo más chocante fue que todas las historias se desarrollan en varios días salvo la de los recién casados que transcurre entre una mañana y una tarde. A Allen le da igual y la monta en paralelo junto a las demás. Consigue que funcione y le da ritmo a la película. A nadie del público le llamó la atención esta circunstancia.

Yo me dejé llevar y disfrute muchísimo. No es una película redonda pero tiene momentos muy cómicos. Y en los tiempos que corren hace falta una buena dosis de carcajadas.

Os dejo aquí el trailer:

About these ads

Una respuesta a “DE ROMA CON AMOR

  1. Pingback: To Rome with love (2012) / A Roma con amor « Pelis per fugir a la nit

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s