CARTA DE AMOR A MATTHEW WEINER

Por gabkarwai

La primera vez que leí tu nombre seguramente fue en algún capítulo de “Los Soprano”. Siempre me fijo en quién ha escrito qué, aunque luego con el tiempo, suelo olvidarlo. No me lo tengas en cuenta.

Creo que me di cuenta de esto tan impúdico finalizando la primera temporada de “Mad men”. Algo se adentraba muy hondo en mi: la simpatía y repulsión por Don Draper, la fascinación por un mundo alejado del nuestro, pero a la vez tan cercano, la mirada felina sobre la publicidad y las relaciones.

Matthew, quisiste explicarnos una época y diste en el clavo. Nos contaste como eran los ’50 y los ’60 con sus conflictos generacionales (brillante el personaje de Peggy Olson, la relación con su madre, y sus relaciones en general) y raciales, y con eso llegaste a definirnos una época con pequeños detalles: cómo afecta a los personajes cuando muere Kennedy o uno de los momentos brillantes de la 4ª temporada cuando en un alarde de bravuconería Draper hace publicar un anuncio dando a entender que su agencia SCDP no discrimina; un final de capítulo memorable con Pryce (precisamente él) recogiendo los currículums de las posibles secretarías negras.

Pero no fue solo el marco temporal. Has implantado una manera de ver ficción, y has borrado la arrogancia del high concept. Si J.J. Abrams y sucedáneos se empeñaron en decirnos que una premisa brutal sería el futuro de las series (el reventón de un avión de “Lost” -no pasé de la primera temporada-, o ayudar a tu hermano a salir de la cárcel como en “Prison break”), tú y el estilo David Chase (papá de “Los Soprano”) habéis vuelto a las bases, al conflicto interno del personaje. ¿Qué hay más atrayente que un hombre, Dick Whitman, que en verdad está encerrado en otra identidad, Don Draper?

La identidad, la matriz del ser humano, vista desde un personaje que se nos hace atractivo y repulsivo a la vez. Todos nos ponemos en su piel, pero todos despreciamos lo que hace día a día, como trata a Peggy o ese machismo latente con el género femenino.

Pero cuando pasamos de eso, cuando simplemente te abandonas al quehacer diario de los Draper y de la agencia Sterling & Cooper (más tarde Sterling, Cooper, Draper & Pryce), me fascina tu habilidad por encontrar personajes con una fuerte cara B, hombres y mujeres que quieren ser algo que no pueden. Roger Sterling es uno de ellos. Se me quedó grabada esta frase de él en 01×03: “Cada generación piensa que la siguiente acabará con todo”. Más tarde, queramos o no, ha sido premonitorio para su devenir y la relación que mantiene con Pete Campbell. Dos personajes que han dado completamente la vuelta (¿Soy yo o cada vez me cae mejor Campbell? y, ¿soy yo o cada vez me parece más imbécil Sterling?).

En otros casos, nos has pincelado (tú y tu gran equipo, no me olvido), unos secundarios de lujo. ¿Qué recordamos todos de Bert Cooper? Su excentricidad: todos tienen que entrar en su despacho descalzos. Pero una frase también le definirá en 01×12: “Nunca se sabe de donde nace la lealtad”. Bert se autodefine, la lealtad, y define, de hecho en ese momento a Campbell.

Las frases, las réplicas, motor esencial de la publicidad, también los son en tus diálogos, tus conversaciones, sin querer. Lo importante es la cotidianeidad con que le das. No buscan ser relevantes, pero lo son. Eso que a lo largo de los tiempos han hecho Shakespeare, Pinter, Hare o Simon, ahora “Mad men” regresa al momento crucial de la narración: el valor de la palabra.

Dicen Draper en 03×05: “Algunas serpientes tardan meses en comer, y cuando lo hacen, tienen tanta hambre que se ahogan”.

Por otro lado, me encanta ver cómo los personajes progresan (o no), como meten la pata, como se desdicen, como mienten. Harry Crane, por ejemplo. Él logra montar su propio departamento, progresa. Aunque luego siempre es un pusilánime con miedo a los demás (cuando cede su despacho de Campbell es todo un ejemplo).

Y como del cerdo, que nos gustan hasta los andares, hay algo de tu creación, “Mad men”, que me resulta revelador. Es esto.

Una cabecera tan sugestiva como reveladora. ¿No da la sensación que te ha explicado toda la serie –incluso su final- sin destripártela? Creo que es el mejor anuncio de Don Draper, perdón, de Matthew Weiner.

Reconoces una gran serie, una gran ficción, cuando esto afecta a tus hábitos. Y no me refiero a que la vea con más asiduidad, no. En la 4ª temporada hubo un capítulo que arranca con Don lanzándose a la piscina. Una simple acción que dice mucho de él y de cómo ha llevado su vida. Días después, influenciado por ese piscinazo, he vuelto a la brazada. Hacia como 6 años que no hacia deporte, y era algo que inconscientemente estaba latente. Don me puso las pilas.

Esta pretendía ser una carta de amor hacia la última serie que me ha cogido el corazón. No sé si lo he conseguido.

Termino con una canción de amor, porque eso es lo que siento por “Mad men”. No podría expresar de otra manera que con estos acordes y este vídeo: la música la pongo yo, esa pantalla en negro es tu imaginación.

“El mundo sigue sin nosotros. No nos lo tomemos como algo personal” Don Drapper. Mad men 02×13

 



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4 Respuestas a “CARTA DE AMOR A MATTHEW WEINER

  1. ¿De qué va “Mad men? ¿De la insatisfacción?

  2. Añade mi firma a tu carta, Gabi, por favor. Últimamente me he dado cuenta de que sigo la serie con tanto fervor que casi ni puedo opinar: estoy abducido. Cinco temporadas y los personajes siguen siendo un filón por explotar. Para mí, Mad Men trata de muchas cosas, también de la insatisfacción. En la primera temporada se anunciaba con un lema parecido a este: lo importante no es quién eres, sino cómo te vendes. Ahora ya empieza a ser importante quién eres. Draper se está haciendo mayor.
    ¿Y eso que dices de la cabecera? ¿Será verdad? ¿Acabará Draper arrojándose al vacío desde su oficina, literalmente?

  3. Acabo de ver el 5×11 y creo que lo que siento es el síndrome de Stendhal.

    Frases halladas en los créditos según cae Don:
    “That’s the ples…”
    “Enjoy the best America has to offer”
    “It’s the gift that never fails”

  4. “Mad men” toca muchos palos. Sí, la insatisfacción, habla del comienzo de un mundo amoral, en ocasiones, pero sobre todo te hielan los personajes. Personajes como Campbell o Peggy, me tienen cautivado. Su entrega, sus dudas, su amor “adulto”. Como quieren o rechazan su vida. Impagable.
    Carlos, intuyo que la cabecera se adelanta a lo que será, pero es una idea.
    gabi

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