ESPAÑA DE CILICIO Y PANDERETA

por Paco López Barrio

El próximo miércoles, la España de cilicio y pandereta sentará al cantautor Javier Krahe ante un juez, por un presunto delito contra la libertad religiosa, que es el nuevo nombre – y políticamente más correcto – del delito de “escarnio a la religión católica” de toda la vida. Promueve la acción una asociación que toma en vano el nombre del humanista Tomás Moro, en lugar del de Torquemada que habría sido más propio.

Javier Krahe cocinó un crucifijo al horno, con su guarnición de patatas y todo, en el lejano 1978, cuando aún era un desconocido (se destapó en el 81 cuando grabó, con Sabina y Alberto Pérez, aquel mítico LP de La Mandrágora). Tome pues nota, Su Señoría, de cara a una posible condena, de que el reo ya dejó clara en esta obra primeriza su preferencia: la hoguera.

Lo primero que me llamó la atención en este asunto es que un delito fiscal, por ejemplo, prescriba a los 5 años y que este otro tema lleve coleando 34 (uno más de los que acaba de cumplir Martín Román, felicidades). Ni siquiera colgó el video en Youtube porque aún se tardó otros 10 años en inventar Internet. Un buen amigo de este blog, abogado, me aclara que todos prescriben a los 5 años. Pero que lo que motivó la denuncia no fue la grabación del video en 1978, sino su reemisión en Canal + en 2004. ¿Prescrito de todas maneras? Pues no, porque aunque el juez instructor archivó la causa en 2007, la asociación denunciante recurrió y este recurso paraliza el cómputo del tiempo de prescripción. Resultado: pasado mañana el juez se pondrá sus puñetas (así se llaman esas puntillas tan mariquitas que llevan en las mangas) y abrirá la sesión con un golpe de maza.

El tema indigna. Mucho. Pero no quiero caer en la retahíla de denuncias al contraataque. Así que nada preguntaré acerca del escaso celo que se ha puesto, por contraste, en aclarar los robos de niños o los abusos a menores que han salpicado a la Iglesia Católica, ni pondré sobre la mesa a la Santa Inquisición. Vamos a dejar de lado estas minucias y centrémonos en la cuestión.

¿Qué es la libertad religiosa? Yo creo que queda perfectamente definida en el artículo correspondiente de la Constitución Española vigente: “Nadie podrá ser perseguido por sus creencias”. Se acabó pues aquello de echar a los cristianos a los leones y, menos aún, cobrar entrada. Ni quemar iglesias ni ahorcar curas. Entiendo, además, que el estado proteja la libre práctica de una religión. Si un piquete se planta un domingo a las 12 de la mañana a las puertas de la iglesia para impedir la entrada de los fieles a misa comprenderé que los antidisturbios los disuelvan. Que si alguien obstruye con silicona las cerraduras de las puertas de una ermita, convento, seminario o catedral, sea detenido y puesto a disposición del juez. Son ejemplos, si se quiere, un tanto cómicos. Pero los elijo por su claridad. Serian, objetivamente, un ataque a la libertad religiosa.

El problema es meter en el mismo saco estas acciones reprobables y algo tan etéreo como es “herir sentimientos”. Los sentimientos son una cosa muy personal y difícil de medir. Porque dependen, en gran medida, no tanto de la mala baba del ofensor como del “umbral de ofendibilidad” de la víctima. Con la sensibilidad religiosa pasa como con el sexo: lo que para unos es una tontería de adolescentes para otros es una orgía desenfrenada. Si alguien conoce un baremo que lo diga y lo discutimos.

Esta ya seria una buena razón para sacar estas cuestiones del Código Penal: siempre habrá alguien dispuesto a cogérsela con papel de fumar a la más mínima ocasión y declararse gravemente herido por cualquier memez, aunque la inmensa mayoría de la sociedad no vea en ello mayor problema.

Lo que no puede hacerse, de ninguna manera, es tomar la libertad religiosa como pretexto para impedir un debate de ideas o una crítica. Claro que alguien podrá decir a esto que Krahe no es un teólogo protestante entablando un debate, lo que sería completamente admisible, sino que el vídeo en cuestión es una burla en toda regla. Pues si, creo que lo es. Una burla clarísima, que ridiculiza sin complejos la religión católica.

Pero ¿y si así fuese? ¿Pasa algo?. La crítica, en una sociedad libre, es legítima. También debe ser legítima la elección del instrumento con que se materialice esa crítica. Incluso si ése instrumento es el humor. Evidentemente “crítica + humor = burla” es una ecuación impepinable. Pero con esos mimbres está tejido el cesto de gran parte de nuestra cultura: Aristófanes, Marcial, Quevedo, Rabelais… y así llegamos hasta Luis Buñuel y Monty Python. Un patrimonio de la humanidad tan irrenunciable como las catedrales góticas o la Capilla Sixtina.

Otros lo aceptan sin mayores problemas. Aún estoy esperando ver a los Hare Krishna protestar por la imagen que se da de ellos en la secuencia inicial de Aterriza como puedas, aún no he visto al Gran Consejo de Rabinos (o como se llame lo suyo) quejarse por su papel en las películas de Woody Allen. Pero aquí, ya lo dijo El Quijote, con la Iglesia hemos topado. O peor aún, con ese fundamentalismo católico que se reorganiza y rearma mientras el gobierno mira hacia otro lado (cuando no apoya y subvenciona).

Y no deja de sorprenderme la poca confianza que tienen algunos en su Dios Todopoderoso. En poco le tienen si una tontería de Krahe pone en peligro su Majestad y su Gloria. Y poco le obedecen cuando, en lugar de poner la otra mejilla, como Él les enseñó, corren a buscar al primo de Zumosol vestido de juez. Si la burla les duele tanto que ofrezcan su sufrimiento al Señor, como aconsejan cada día a los enfermos terminales. El Cielo ya les recompensará, de la misma manera que Krahe (y yo también) iremos al Infierno. La Justícia Divina tiene suficientes mecanismos como para molestar a una justícia humana sobresaturada.

No nos engañemos: en el fondo de todo este tema no hay una demanda de justicia, sino de algo muy diferente: se busca un escarmiento (fatwa le llamaríamos si viniese de la otra orilla del Mediterráneo). Aunque tengan que llevarse por delante a una de las mentes más lúcidas (y lúdicas) de este país, a un Javier Krahe por quien sí siento la devoción que otros más santos no han sabido despertarme.

No voy a colgar aquí su video, aunque sigue disponible en Youtube, por si las moscas. Eso si, reitero que reivindico la legitimidad de la burla como instrumento crítico. Y como recurso artístico. Sobretodo con aquellas personas o grupos a los que la historia ha situado en posiciones de dominio sobre la gente corriente. Y, en su lugar, recordaré la espléndida escena del desfile de moda eclesiástica de Fellini en su película Roma. Porque yo, que no creo en Dios, creo en Fellini como otros creen en Billy Wilder.

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12 Respuestas a “ESPAÑA DE CILICIO Y PANDERETA

  1. Eres un polémico, y ateo. :P

  2. Paco, aun a riesgo de arder en el infierno, voy a echar una lanza a favor de su post, aunque el desfile de moda eclesiástica de Fellini sea una burla con bastante más gracia y buen gusto que el corto de Krahe, todo hay que decirlo. Estoy de acuerdo en que más bien parece una fijación y escarmiento más que otra cosa. En realidad, deberían haberse cargado más las tintas contra el medio que lo hizo público y ocasionó la supuesta ofensa. Al cantautor le ha tocado la china y ha tenido mala suerte, porque sí que existen muchos sketchs, programas o humoristas que hacen mofa y ridiculizan a la iglesia. En el Intermedio de la sexta la burla a la iglesia suele ser el producto recurrente y estrella. De todos modos, yo no alduría al “fundamentalismo católico”. Si el objeto de mofa del corto en cuestión hubiera sido la religión musulmana, posiblemente Krahe, en lugar de un juicio, ya tendría los cataplines horneados o lo habrían cocido entero. Claro que, también es cierto que, de mofas a la religión musulmana se conocen muy pocas.

  3. PUES NOS VEMOS EN EL INFIERNO, AMIGOS :)

  4. Amiga Regla, fundamentalismo católico haberlo haylo. No por la brutalidad de sus métodos, infinitamente más suaves que el musulmán, sino por una misma voluntad de confundir pecado con delito. Toda religión tiene sus propios mecanismos para gestionar las culpas, en el caso de catolicismo está la confesión y el perdon en primer lugar. Si el hereje insiste se le expulsa del club (via excomunión) y a otra cosa. Fundamentalismo es querer comprometer a los estados, mediante sus códigos penales, en la lucha contra “el mal”. Es una especie de confesionalidad encubierta (que algunos como Rouco querrían que fuese explícita). Querer sancionar mediante las leyes civiles las infracciones religiosas es lo que caracteriza, en mi opinión, a los fundamentalismos. Si ponen bombas o no es otra cuestión secundaria en este debate.
    No tendría nada que decir si se hubiese tomado la medida de excomulgar a Krahe (cada club es libre de filtrar a los socios no deseados), pero las leyes penales están – o deberían estar- para otras cosas.
    Respecto a si es o no de buen gusto el video… es irrelevante. Tampoco me gustan los chistes de Marianico el Corto. Pero no voy a demandarle por ellos.

  5. ¿podriamos ir a cantar al juzgado el dia del juicio…???… :)
    ANIMO SR KRAHE !!!

  6. No sé qué es peor, que juzguen al gran maestro Krahe por esto, o que de verdad quieran volver a cobrarnos el famoso diezmo, que por otra parte, un 10% de 0, sigue siendo 0.

  7. Que artita estoy de la santa madre iglesia y sus condenas caducas, ¿cuando se darán cuenta que con semejantes estupideces pierden feligreses?

  8. De haber fundamentalismo encubierto, no me negará que la diferencia de grado es abismal, Paco. “Querer sancionar mediante las leyes civiles infracciones religiosas”, no tengo inconveniente en que se revisen esas leyes (artículos), quizás obsoletas y por las que la Iglesia ha podido interponer esa demanda. Pero hasta que eso ocurra, la Iglesia puede hacer uso de ellas y defenderse de cualquier agravio. En un estado de derecho la libertad de expresión de uno termina donde empieza la del otro. Y cuando cualquier ciudadano, empresa o institución pública tiene tiempo y dinero para demandar al vecino por cualquier memez, no veo porque la Iglesia no puede hacer lo mismo, mientras la ley le ampare. O es que vamos a ser tan fumendamentalistas que vamos a determinar quien tiene derecho a defenderse o a sentirse agraviado. Ya he comentado que Krahe tuvo mala suerte, es un caso excepcional. No creo que pierdan el tiempo poniendo demandas cada dos por tres a los que hacen mofa, porque si fuera el pan nuestro de cada día, entonces si que sería preocupante.
    Por otro lado, el hecho de aplicar a las infracciones religiosas la confesión y el perdón, y en últma instancia la excomunión, supongo que tendría sentido y podría funcionar para aquellos que forman parte de la santa madre Iglesia y están vinculados a ella a través de algún sacramento. El mensaje para el resto es claro: “Podéis agraviarnos todo lo que queráis, no vamos a defendernos, al contrario, pondremos la otra mejilla”. Y ya se sabe lo que ocurre con los benevolentes que ponen la otra mejilla, que todo el mundo puede mofarse de ellos a voluntad. Sin embargo, son muy pocos los valientes que osan mofarse de los matones de la clase. Claro que, los que saben aprovecharse de esta diferencia sustancial de matices se quedan más bajitos que Marianico el corto.

  9. Yo también me siento agraviado cada vez que un obispo dice una memez. Por ejemplo que las mujeres que han abortado no pueden quejarse si luego las violan. O que hay niños y niñas que van provocando y, claro, el cura no es de piedra.
    Lo de la otra mejilla, entiéndase como una ironia sobre el ardor cruzado que les entra a algunos, olvidando que eso tambien forma parte del mensaje que dicen defender: “Bienaventurados los mansos”. Claro que, como dijo nosequién, hay más gente dispuesta a morir defendiendo la Biblia que a leerla.
    Y si hablamos de matones de la clase… pues qué quiere que le diga. La Iglesia se ha apoyado siempre en los matones del estado, al menos desde que Costantino la convirtió en religión oficial del Imperio. La Iglesia Católica, salvo episodios históricos contados y fugaces, ha sido muchas más veces verdugo que víctima.
    En fin, que a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Al Evangelio lo que es del Evangelio y al Código Penal lo que es del Código Penal. No conozco otra manera de lograr un estado verdaderamente laico.
    Reconozco que Krahe tuvo mal gusto al cocinar a Cristo, un buen hombre que murió hace 20 siglos y poco tiene que ver con los personajes que hoy le representan en la Tierra. Debió cocinar en su lugar a la Conferencia Episcopal, al Opus Dei o a los kikos, con guitarra y todo.

  10. Amigo Paco, mire que le va el rollito de discutir, más que a mí…Si no llega a ser por su último párrafo, ya estaba a punto de decirle lo que le dijo Rafa Ferrero a Martín Román, cuando discutían no recuerdo de qué: “Si tiene algún problema, lo arreglamos a la salida.. jajaja…En realidad estamos más de acuerdo de lo que parece. La Iglesia lleva siglos ostentando el poder, es normal que sientan nostalgia de lo que fueron, y en ocasiones les salga el ramalazo soberanista y pretendan imponer sus ideas. Por eso, la sociedad civil está para criticarles abiertamente y ponerles freno. La separación de poderes, Iglesia-estado, en la práctica, queda muy bien ilustrada en un gráfico que vi hace tiempo en el otro blog que hablaba sobre el tema: un pedazo de pizza recien horneada que no consigue despegarse y queda enganchada al resto de la pizza por algunos filamentos de queso.

    Los ideales y las religiones no son malos en sí, es el hombre el los pervierte y hace un mal uso de ellos. En nombre de la religión se dicen muchas memeces y se cometen muchas atrocidades, no se puede negar.
    Tan incongruentes que son en algunas cosas y en otras, parece que se adaptan al devenir de los tiempos, como en la última llamada al sacerdocio , aprovechandose de la crisis: “….Te prometo una vida apasionante”. Oportunidad y marketing, si señor. Está claro que para ellos, las mujeres todavía no nos merecemos esa vida apasionante.
    Y por cierto, eso de cocinar a los de la Conferencia Episcopal o a los del Opus Dei, ya tiene otro cariz. Todavía recuerdo mi peregrinaje turístico a Torreciudad, hace muchos años, cuando apenas sabía quien eran los del Opus Dei. Esa devoción exhacerbada y ese fanatismo ciego, además de malestar en el estómago, me provocó un rechazo indescriptible, difícil de definir. Me salió algún sarpullido y todo, no le digo más.

  11. Buenas información, completa y concisa, ya tienes una fans mas a tú página web, desde nuestra asesoría fiscal

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